Astrología Medieval

PSICO-ASTROLOGÍA MEDIEVAL

(Sueños Dirigidos) 

.

Desde el punto de vista de un astrólogo la relación del hombre con lo que está más allá de su mundo inmediato, pertenece al ámbito de lo intangible, a la filosofía, a lo superior (en el sentido de aquello que nos supera) a la espiritualidad, al mundo de lo extraño -es decir, de lo que está fuera de los confines, de lo que nos resulta foráneo o extranjero; y en esa experiencia del conocimiento que nos ayuda a elevarnos y a superarnos, se incluyen los viajes, que son los que nos abren la mente hacia lo exterior, y también el maravilloso mundo de los sueños, de lo onírico, que nos abre los ojos del espíritu hacia lo más profundo y lo más sublime, hasta llegar a la experiencia de la comunicación con el ser.

Sin pretender que en el siglo X se hubiesen establecido las bases de las teorías freudianas, al estudiar la astrología medieval observamos que se prestaba mucha atención a los mensajes de los sueños, a las visiones. Los astrólogos antiguos confeccionaban un mapa celeste del momento en el que se les venía a consultar por el significado del sueño –o un mapa del momento en que se soñó o se tuvo la visión- y a través de él el astrólogo adivinaba el contenido del sueño, daba la interpretación, deducía si era o no premonitorio y si su cumplimiento sería para bien o para mal.

Basándome en los capítulos 12 y 13 del Libro III de Aly Aben Ragel, en los que se detalla pormenorizadamente la forma de interpretar qué imágenes vió el consultante y su interpretación, he preferido darle una vuelta de tuerca y sugerir que si aceptamos lo que afirman los tratados antiguos, que el planeta que asoma por el Este en el momento en el que el durmiente está en fase R.E.M. influye y determina el tipo de figuras o imágenes con las que el inconsciente se revela al soñador, los psicólogos o lo psicoastrólogos podrían hacer terapias de sueño aprovechando las influencias planetarias. 

Los antiguos clasificaban los sueños en 3 categorías:

La primera de ellas sólo es accesible a ciertas personas elegidas por el destino que tienen el don de la videncia y a las cuales se les puede llamar profetas o videntes porque sus sueños son premonitorios, es decir que todo lo que ven en sus ensoñaciones es verdadero y no falso, además son intérpretes de los sueños de los demás, acertando en todos sus dictámenes, porque todo cuanto dicen sobre ellos es la verdad.
Para conocer a un profeta nato, hay que saber que los profetas o videntes nacen al mediodía de un día en el que una hora antes del amanecer se veía en el horizonte este una estrella de color naranja y azul –es decir, de naturaleza de Mercurio y Júpiter- ya que la combinación de estas dos naturalezas inclina, la del primero a la comunicación, claro, es el color de Mercurio, el mensajero de los dioses; y la del segundo, al conocimiento de lo superior, por ser el color de Júpiter el padre y soberano del Olimpo, y por esa analogía, la persona nacida bajo los influjos de tal tipo de estrella “anunciadora” -ya que precediendo y abriendo el camino del Sol-, posee la gracia natural de comunicarse con lo espiritual.

.
Los profetas y videntes también puede que hayan nacido en la medianoche de un día en el que una hora antes del ocaso del Sol se veía en el horizonte del oeste una estrella de las citadas. Este tipo de estrellas son poco numerosas; en tiempos de Ptolomeo se habían catalogado y estudiado las características y colores de unas 1.200 estrellas, y de entre ellas, sólo unas pocas respondían a las características citadas. En los mapas localizadores de estrellas podemos encontrar las siguientes:

Difdá, de la constelación de la Ballena, cuya luz naranja es similar a la del zafiro anaranjado. -Alpherat, también denominada entre los árabes “El ombligo del caballo”, perteneciente a la constelación de Andrómeda. -Alhena, cuyo nombre significa “La marca candente” y Mebsuta, cuyo color es tal y como el de la piedra que llamamos lazulita; estas dos estrellas se encuentran en la constelación de los Gemelos. -Aludra, cuyo brillo azulado la asimila al ópalo azul. Está situada en la constelación del Can Mayor. -Algorab, que parece un pedacito de mármol veteado, en la constelación el Cuervo. -Izar, de la constelación del Boyero. -Kambaliá, tal y como un rutilante coral blanco colgado en el firmamento, en la constelación de Virgo. -Kiffa Austral, a la que pertenece el cuarzo rosado, y Kiffa Boreal, ambas de la constelación de Libra. -Nunki o Pelagos y Ascella, las dos pertenecientes a la constelación de Sagitario. -Giedi, de tonos acaramelados como la cornalina, denominada en la cultura árabe “La felicidad del carnicero”, se halla en la constelación de Capricornio. -Skat y Sadalmelik, el nombre de esta última significa “El afortunado del Rey”, ambas están en la constelación de Acuario. – Y Minkata, de la constelación de Orión.

Además, hay otras muchas personas que tienen capacidad visionaria -aunque no se trata de profetas- y que suelen tener muchos más sueños premonitorios que el resto de la gente; se trata de aquellos que han nacido una hora después de que la Luna haya sobrepasado el Medio cielo. Estas personas deberían prestar especial atención a su intuición y a sus corazonadas.

La segunda categoría de sueños verídicos, pueden experimentarla todas las personas en ciertos momentos de su vida, cuando por determinadas influencias planetarias, se nos concede la gracia de la premonición, de conocer qué va a ocurrir antes de que sucedan los hechos.

La tercera y última es la más común y sucede a todas las personas durante el sueño; estas visiones no dependen de la fuerza y el poder de los planetas, sino del estado de salud corporal y de la sabia naturaleza que se vale de los momentos de ensoñación para ayudar a equilibrar las emociones del durmiente, de tal forma que cuando una persona tiene fiebre o no ha podido dar rienda suelta a su cólera, tendrá visiones en las que aparecerá el fuego y cosas semejantes. Si alguien ha tenido que reprimir su melancolía, o aún mostrándola, ésta le sobra, soñará que se encuentra en tinieblas, o se sentirá como si se ahogara, o sentirá como si tuviera sobre sí algo pesado, es decir, tendrá pesadillas. Este tipo de sueños, producidos por un desequilibrio armónico, son beneficiosos para la correcta higiene corporal y espiritual, pero no pueden ser considerados como viajes astrales o visiones premonitorias.

Sin embargo, cuando la persona está sana y sus emociones equilibradas, que no le sobre ni le falte alegría, melancolía, flema o cólera, sus sueños dependerán del poder de los planetas y es a partir de ahí desde donde podríamos aprender a dirigir nuestros sueños, si medimos y practicamos la relajación la hora adecuada, observando el cielo y los movimientos de los astros y preparándonos una verdadera cura de sueño, pudiendo elegir los lugares que visitar en ese viaje por el mundo de los sueños que algunos llaman astral.

El significado de lo que vemos en estos sueños o en estas visualizaciones es tan parecido al lenguaje astrológico como el lenguaje del arte, de ningún modo es irracional, sólo tiene un orden de desarrollo lógico diferente, como ocurre con la música, la pintura o la danza. -el ser humano, no sólo piensa en palabras, sino en imágenes-. De hecho, el lenguaje de las estrellas y el de los sueños trasciende las fronteras lingüísticas naturales y es índole universal. Lo que nos dicen los sueños y las estrellas se puede llegar a entender activando el lado derecho del cerebro, cerca del área del sentido musical, del sentido del humor y del sentido religioso, es decir, el lado de la mente abstracta.

En el lenguaje simbólico de los astros cada cuerpo celeste tiene un nombre de dios, una leyenda, un mito y una simbología cargada de conceptos. Lo mismo sucede con los mensajes de los sueños; cada uno de estos conceptos es como una caja hermética que al abrirla nos muestra un rico contenido expresivo, fiel reflejo, por un lado de una parcela del inconsciente colectivo de la humanidad y, por otro, significa un tipo de expresión humana, un modo de comportamiento o una identificación con cierto tipo de personas, cosas o acontecimientos en la esfera personal o individual.

Los sueños y visualizaciones que se producen al amanecer, siempre y cuando el Sol, ese día, esté bien apoyado por planetas favorables, son muy hermosos, en ellos aparecen los símbolos de la vida: árboles, jardines, caballos, reconocimiento social… y, curiosamente, en este momento se producen la mayoría de sueños en los que el soñador se ve volar a sí mismo.
Precisamente, volar supone elevarse de las ataduras terrenas, el significado de este tipo de sueños es que la persona tiene aspiraciones que van más allá de la situación en la que vive y además, la sensación de ingravidez nos produce internamente la felicidad de sentirnos libres, nos permite disfrutar de la satisfacción de alcanzar algo, y es, para el espíritu una liberación, ya que se definiría como una acomodación sin ningún tipo de cargas. Hoy, gracias a los estudios de la psicología sabemos que los árboles tienen un significado de crecimiento en cualquier sentido, también significan estar descansado, saciado y vivo, y si aparte de árboles hay jardines, se le añade un símbolo de placer, el mismo placer que la cultura árabe concedía al jardín, fuente del descanso y del éxtasis. Si se visualiza un caballo es muy buen signo, ya que el que dispone de un caballo está en una situación de privilegio, situación que le permitirá elevarse ya sea social y materialmente sobre los demás o elevarse sobre sí mismo, como por ejemplo aquel que dispone de tiempo, bienes o circunstancias que le permiten hacer algo por su progreso personal, someterse a una terapia o algo parecido. El simple hecho de soñar con este tipo de cosas ya es una ayuda; los sueños hermosos siempre dejan a la persona un grato recuerdo y un optimismo que mejora la situación previa a la visualización.

Cuando el durmiente tiene una visión en el momento en el que la Luna está comenzando a salir por el este, es muy probable que en su sueño aparezca agua, el mar, alimentos… Si se trata de un hombre, soñará con su madre o con objetos y símbolos femeninos, y si es una mujer, soñará que ella misma es madre y aceptará en su corazón su propia naturaleza femenina.

No olvidemos que el agua, como fuente de la vida, inconscientemente simboliza el origen. Jung definió que el agua, como símbolo onírico, forma parte de la memoria universal que todos los seres tenemos y que nos conecta con nuestro orígen líquido, tanto en la memoria colectiva (en el agua surgió la vida en el planeta tierra) como en la memoria individual (estuvimos flotando en el líquido amniótico en el vientre de nuestra madre).

Todos procedemos del agua, cada uno está en agua antes de nacer. El agua, como caldo de cultivo que es el origen de los sueños, nos servirá para interpretar el propio concepto de maternidad, bien en el sentido de la madre terrenal, o bien en el sentido de aquello que vamos a ser capaces de “parir”, de crear en la vida.

En la hora en la que Mercurio se asoma por el horizonte se tienen visiones de jóvenes apuestos, buenos conversadores e inteligentes, aposentos decorados con lujo, cartas, libros muy buscados por el sujeto, documentos de todo tipo y también los alimentos que convienen a la persona.

Estos sueños nos pueden orientar para resolver inquietudes y agilizar trámites, simbolizan realizaciones de deseos, son sueños que nos abren caminos, sueños de trayectoria, esas imágenes que necesitamos de vez en cuando para “encontrar”.

Si programamos la meditación para la hora en la que Venus aparezca en el horizonte, podremos visualizar al amado/a, disfrutar de visiones en las que encontremos la inspiración artística, y soñar con todo tipo de juegos, música y diversiones relajantes. Las visiones en esta hora suelen caracterizarse porque los colores predominantes son el rojo y el blanco.

Es evidente el significado de estas visiones, son sueños que simbolizan el amor realizado y disfrutado; denotan un acomodamiento en el placer y en el bienestar. La simbología onírica de los colores es muy clara: el rojo es la pasión y el blanco el relax, la paz sensual y sabrosa que nos queda después de disfrutar de la pasión.

.

Si entramos en estado de vigilia en el momento en el que Marte comenzaba a salir por el horizonte, es muy posible que visualicemos una situación violenta, alguna batalla -y, aunque pueda resultar poco agradable, quizá a través de ella aprendamos a enfrentarnos con valor a un competidor-, puede que veamos militares, o quizá se nos aparezca la imagen del ladrón que nos robó. Probablemente, la situación violenta que se manifiesta en los sueños corresponda a nuestra propia violencia interior, que se ha hecho patente por la influencia del planeta rojo, el planeta de la guerra… y no sería mala idea trabajar esta visión partiendo de la idea de que el enemigo puede ser uno mismo. Si en el sueño es uno mismo el atacante, conviene analizar mejor el asunto, aclarar bien quién o cuál es el objeto golpeado y tratar de resolverlo, porque esos sueños no generan satisfacción, son un aviso de que algo no anda bien en el inconsciente.

Si el planeta que asciende por el horizonte es Júpiter, podremos ver ermitaños, maestros espirituales, sabios que nos muestran el camino… y a las personas nobles y honradas que nos convienen. Este tipo de visiones son muy reparadoras y ayudan mucho a descansar.

También se trata de sueños regresivos en los que recuperamos el sentido de protección y cobijo que teníamos en la infancia, por eso son tan reparadores, porque por un momento nos desprendemos de la carga de toda la vida. Asimismo, pueden obedecer a una circunstancia vital que implica mucho respeto por los demás, así como a una situación de armonía y humildad. Pero si esa visualización deja una sensación de angustia, es signo de que estamos en el camino de una búsqueda difícil de satisfacer.

Cuando Saturno está asomándose por el horizonte se suelen producir más a menudo sueños de persecuciones, de situaciones peligrosas, es posible encontrarse con los propios monstruos o demonios interiores… y abundan también las visiones en las que aparecen difuntos. Este tipo de sueños son un reflejo de la realidad que, en ese momento, el durmiente siente como una amenaza. Son, ante todo una señal de alarma, en ellos se refleja el temor a la vida. En todos los casos, los monstruos que aparecen en estas visiones son nuestros propios temores bien sea porque esos monstruos estén en nuestro interior, o bien porque convertimos en monstruosas ciertas situaciones externas. La reacción vital de la persona que tiene este tipo de visión se podría resumir en una frase: “Estoy viviendo un infierno”. Si al sueño terrorífico se le añade la aparición de personas fallecidas, se trata de un mensaje muy claro del inconsciente de que hemos de limitar claramente la realidad de la fantasía y huir de desórdenes interiores en este sentido. Este tipo de visiones es el que más trastorna si no se le hace caso y no se analiza.

Adela Ferrer

____________________________________________________________________________________

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s